13 septiembre, 2016


· DESPEDIDAS ·

echaré de menos sus risas amaneciendo en un tren rumbo a ninguna parte
las ganas que tienen de llegar siempre tarde y sacarme de mis casillas
los secretos que se cuentan cuando hay ya algo de alcohol en sangre

echaré de menos los abrazos necesitados

los momentos de complicidad

pecar con las calorías y quemarlas en ataques de risa
echaré de menos sus ojos, sus sonrisas, sus palabras
las canciones a la luz de la luna
despertar llenos de arena en alguna playa

echaré de menos sus cabellos, encontrarme pelos rojos, rizosos, lisos, castaños en mi chaqueta
extrañaré tanto esos bailes que me duele pensar que nadie bailará así allí donde voy

echaré de menos mis calles, mis paseos, los árboles que adornan este pueblo
cada uno puede contar una de mis historias

cargaré una maleta llena de todos vuestros corazones, 
me los llevo a Madrid con el fin de volver cuanto antes y devolvéroslos

os echaré de menos













 Quizá mañana emprenda ese viaje que me lleve a un nuevo destino, que sienta que por fin esté lejos de esas personas a las que veo en recuerdos que se acumulan día tras día. Quizá sea el mañana ese pequeño paso a un nuevo amanecer, más grande y más luminoso. Tendré que aprender a sustituir sus sonrisas por kilómetros de distancia y gotas de vino por lágrimas de morriña. Quizá tenga que quitarle peso a esto a lo que algunos llaman despedidas, pero es que me he cansado de pensar lo mucho que voy a echaros de menos. Lo mucho que voy a pensar en todos esos lugares en los que alguna vez vivimos un momento y reventamos a reír.
Las despedidas. Desde luego, cómo las odio. 

the fashion sailor