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17 septiembre, 2017


sobrevivir






pants, trainers - pull and bear  sunglasses, coat - vintage  shirt - zara


Nos queda poco para empezar a borrarnos las letras del teclado, borrarnos las caricias que prometimos y escribí en la pared de mi habitación. Bebernos los vasos sucios que llevo días sin limpiar. Ahora hay un nuevo olor debajo de mis párpados y aparece en cada giro, en cada golpe de codo y en las sábanas que no me apetece cambiar. Es como si su cuerpo y el mío se hubieran hecho para acercarse bajo las estrellas. Pintaremos nuevas escenas en este techo que se cansará de escucharnos cómo nos unimos y de pronto un día surgirá. Y esa sonrisa que te gusta tanto comenzará a apagarse porque ha visto como hay unos ojos que ya no la miran, que ya no es la favorita y que ya no la besan. A la vuelta de la esquina ese sentimiento de agarrar el libro por el lado que menos le queda, saber que fin está solo a un par de hojas. Que no hay secuela que sepa coser el roto de un corazón, se ha acabado la cinta y ya no se puede pegar sólo. Y no habrá más salidas nocturnas ni besos en el ascensor. Ya ni recordaré cómo sabían los chicles que comías antes de verme, quizá los encuentre algún día y me sienta super incómodo pensando en a qué me recuerda ese sabor. Al final, recuerdos que se van y pierden uno y otro taxi pero que terminan por desaparecer en la carretera.




12 septiembre, 2017


a la Antártida a bailar









Por todos los caminos que se cierran con piedras, ramas y bichos. Por conocernos una noche, por besarnos al instante, por creer que nos casaba la luna, porque no hemos vuelto hablar desde entonces. Por todos los te quiero que no se dicen por vergüenza. Por las historias que nos hacemos mirando las ventanas, porque si te digo que caminemos, caminas. Porque una y otra vez me pongo igual de nervioso. Porque me has decepcionado, por escribirte en un papel las veces que recibí silencios como respuesta. Por esas nubes que entran en mi cuarto algunos días, tapando todas las luces y dejando solo la pantalla del móvil para ver. Por el miedo a lo que viene y por las ganas de lo que ya está. Por volver a casa, porque este aún no es mi hogar. Por sentirme extraño en ninguna parte. Por todas las veces que confundimos un avión con una estrella fugaz y le pedimos un deseo al infinito sin saber que era un piloto nuestro genio. Por la magia que creamos en aquel roce. Por todas las catástrofes que harían nuestros pulsos bajo unas sábanas. Por despertarte con olor a chocolate, por dormirte con sabor a velas encendidas. Por lo que no me das y por lo que me quitas. Por mí. Por esa forma tan tonta que tienes de sonreír. Por desafiar a mi "nunca besaré labios que hayan probado el tabaco". Por ganar juntos, por viajar, por mojarnos los pies en casualidades. Porque perderemos el sur pero nunca perderemos el norte. Por la misma canción repitiéndose en mi cabeza durante horas, por mis dedos que tocan la guitarra como si te tocaran a ti. Por mi tacto que te busca cuando siente frío. Por este inconsciente que te sueña, que te ríe de lejos, que te busca entre las paredes del baño. Por la incertidumbre constante, por esa montaña rusa a la que llamamos ánimos. Por la luna que es mi compañera cuando vuelvo a casa. Por mis monólogos nocturnos. Por querer beberme las penas y ahogarlas en un lago de ginebra. Y por último, por todos los segundos que me sangran las ganas de apretarte contra el pecho.



the fashion sailor

31 agosto, 2017

Un año menos que dolernos










El reloj ha vuelto a ponerse a cero y en el cielo nubes tapan el sol tiñéndose de un malva especial. Como si rayos y truenos quisiesen unirse a este principio que marca un final. Como si fuésemos inmortales luchando por un cambio, caminando descalzos, llorando despedidas y mordiéndonos los comienzos. Noches que duelen hasta la espalda y escalofríos que erizan la piel de un sin tacto. Viajes ciegos y promesas que se diluyen en un sorbo de cerveza. Trabajo hasta tarde y velas que se apagan solas. Subir la temperatura con un beso y bajarla con un no puedo. Empezar el año sin hacerle caso al calendario, comenzar de nuevo, marcarse metas. Nervios de última hora y un sin fin de retrasos. Nuevas ocasiones para decirlo. Para decir te quiero, que se nos había olvidado. Pensar en el noviembre que viene, por muy temido que sea. Acordarse de la vuelta del invierno y de sus frías noches solo. No hay incienso que valga cuando el olor a frío inunda una habitación. ¿Y si no te vas? Y si por un segundo alargamos los días que quedan de verano, por probar. Necesito que me digas más sí que no. Los atardeceres empezarán a llegar antes ansiosos de saber si tendremos o no un beso viendo como Madrid se hace noche. Chismes, cotillas, rumores. Si me dijesen hace un año que este viaje sería posible hubiera reído, llorado y me hubiese vuelto loco. Pero en pequeñas dosis ha parecido algo larguísimo. Una locura que no es como otra cualquiera. Llegar a lo más alto de una montaña rusa sin saber cuándo a esta se le antojará caer al vacío sin avisarte. Algún día nos cansaremos de no hacer planes de futuro. De ser los dueños de la improvisación. Nos cansaremos de nosotros tanto que no podremos mirarnos, entonces habrá que poner de nuevo el reloj a cero. Eso es lo que tiene vivir, cambiar y madurar. No creo en infinitos e historias sin punto final. Sí en comienzos, capítulos e incluso trilogías. Algún día recordaré todas las veces que no tuve respuesta, las veces que te vi jugando a esconderte, las veces que en ti hubo tormenta y las veces que no me dio tiempo a atecharme. Pero el reloj ha vuelto a ponerse a cero y estamos a tiempo de escribir un erase una vez. 




16 mayo, 2017


· no vuelvas a entrar·

cuando veas que está oscuro entra
cuando amanezcamos entra
cuando tiemble entra
cuando te pida que no
no vuelvas a entrar







shirt / shoes / pants - pull and bear
bag - zara
accesories - diy and bershka

Vuelvo con tantas cosas que contaros y tantas otras que no puedo contaros que me encanta. Estoy feliz en este punto de mi vida. Sin tiempo de nada, casi ni para hacerme fotos en ningún momento, aún así feliz. Voy a volver mucho por aquí y regresaré a tomar esto más en serio. 

the fashion sailor

06 febrero, 2017


STOP, CARRY ON





gabardina y pantalones - vintage
jersey y bambas - pull and bear
fotografía - edouarmorpurgo



24 enero, 2017


maldición 

que maldigo a mi querer que incontrolable te adora
y malditas sean esas golondrinas que me lleven en invierno si vuelves a mis sueños
que no hay hielo suficiente para enfriar ese pensamiento que te tengo
incalmable, caballo salvaje que no conoce más vida que la de su basto andar

que atormentado me despiertan los dioses del silencio cada vez que borrasca apareces
como niebla que borra el pico de esta montaña que crece si te nombra
duelen las palabras que salen de mi boca que buscan furtivas agarrarte
duermo sollozando y navegando en un mar bravío de tu recuerdo

que una y mil veces nombro al señor en vano porque como golpes apareces en mi piel
y te sangro cada anochecer al cielo anaranjado dando mil vueltas en la cama
días que pasan sin apenas lograr pensar en respirar tu olor
y de nuevo maldiciones a esa brisa de viento que te puso en mi destino







abrigo /coat - Zara
pantalón / pant - Pull and Bear
camiseta / tee - Bershka
playeras / trainers - Pull and Bear

post en colaboración con MasCupon
https://www.mascupon.es
no os perdáis esta página, chicos


the fashion sailor

31 diciembre, 2016


·2017·








traje - Zara    cuello alto - Primark     playeras - Pull and Bear   accesorios - Vintage 


firmo, pido y deseo un 2017 que cubra todas mis espectativas


the fashion sailor

28 diciembre, 2016


· ACEPTARSE ·









tee, jacket - primark     pants- pull and bear    trainers- vans
photography : @upinthehell
edit: me

  En la vida, en ocasiones, nos encontramos dando palos de ciego al rededor. Navegando entre un sin fin de complejos que nos nublan la vista cada vez que nos miramos al espejo. Creyendo que meter la barriga nos hace mejores y aparentar esos kilos de menos ayudará a nuestra imagen en el mundo. Posando siempre de perfil porque el frontal es muy duro y poniendo ropa ajustada para no parecer más grande. El mundo ya es lo suficientemente duro con nosotros como para que encima lo seamos más. Deberíamos de estar agradecidos durante todo el día de tener lo que disponemos al alcance de una mano. El amor no llega dependiendo de si has engordado o adelgazado más o menos estas Navidades. Las personas no te dejan de querer porque decidas tú mismo que esa ropa no te sienta bien. Vivimos, me incluyo por supuesto, en un mundo superficial en el que todo, hasta las tallas y los cuerpos son una moda. Modas que van y vienen, que cambian y que alternan. Caminamos por la vida sin saber que al final del día una sonrisa puede alegrarle la semana a alguien, ese momento de complicidad que dedicas al chico que te ha parecido guapo en el metro o a la chica que se sienta a tu lado en el autobus. Aceptarse a uno mismo, al fin y al cabo, es quererse, darse cuenta de sus defectos y quererlos porque sin ellos todos seríamos iguales. La diferencia, amigos, da el poder de destacar, nos hace llamativos y, a mi parecer, eso es positivo. Aceptarse conlleva tener la fuerza de mirarse todos los días al espejo y dedicarse una sonrisa, unas palabras aunque resuenen lejos y bajito en la mente. Quizá creemos círculos en nuestra cabeza. Quizá haya días grises de mentes nublosas y borrascas de pensamientos negativos que hacen que esquivemos nuestra imagen en el espejo. Que nos evitemos, que deseemos cambiar. Es normal. Es perfectamente normal. 
  En la vida hay que afrontar y confrontar las malas energías y transformarlas en palabras bonitas que se guardan una tras otra y van creando ese muro de contención que evita que los días grises ganen a los buenos días. Que dejen salir a la gana y paralice la desgana. Que te deje querer y quererte.

the fashion sailor